Durante las tres semanas que permaneció detenido en el Centro de Detención Stewart, el estado de salud de Prisciliano Trejo Ricano se deterioró rápidamente. Todos los días llamaba y hacía videollamadas a su familia en busca de apoyo emocional.
Un joven mexicano que residía en Durham y permanecía bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) falleció en un hospital de Augusta, Georgia, luego de desarrollar una forma agresiva de leucemia que acabó con su vida en pocos días. Prisciliano comenzó a sentirse mal mientras permanecía recluido en el centro de detención de Georgia, donde había permanecido durante tres semanas. Desde allí denunció que no había recibido atención médica, a pesar de presentar síntomas graves.
El joven, de 29 años, murió el viernes 24 de julio a las 6:00 a. m., según informó un familiar a Enlace Latino NC. Prisciliano fue arrestado el 19 de junio en el área de Durham y posteriormente trasladado al Centro de Detención Stewart, en Lumpkin, Georgia. Con su fallecimiento, ya son 50 las personas inmigrantes que han muerto bajo custodia de ICE en lo que va del año.
Arteaga y otras organizaciones locales participaron en una vigilia realizada el sábado 25 de julio en Charlotte para honrar la memoria del trabajador mexicano Lorenzo Salgado Araujo y del joven colombiano Johan Sebastián Guerrero, quienes murieron con una semana de diferencia, el 7 y el 13 de julio, respectivamente, tras recibir disparos de agentes de ICE en Texas y Maine.
Uno de los momentos más conmovedores del evento ocurrió cuando Arteaga leyó los nombres de 24 de las 50 personas inmigrantes que han muerto en centros de detención de ICE desde que el presidente Donald Trump asumió el cargo, entre ellas Prisciliano.
La muerte de Prisciliano Trejo Ricano ha renovado las preocupaciones de organizaciones defensoras de los derechos de los inmigrantes, que durante años han denunciado la falta de acceso oportuno a atención médica y las condiciones dentro de los centros de detención de ICE. Para quienes lo conocieron, Prisciliano era un joven que llegó a Estados Unidos siendo apenas un niño, trabajaba para construir un mejor futuro y mantenía una estrecha relación con su familia, con quienes habló casi todos los días hasta que su salud se deterioró.
Mientras su familia enfrenta el duelo y busca darle el último adiós, defensores de los derechos humanos exigen una investigación transparente sobre las circunstancias de su muerte y respuestas sobre la atención que recibió durante su detención. Su fallecimiento se suma a una creciente lista de personas que han perdido la vida bajo custodia de ICE y reaviva el debate sobre la responsabilidad del gobierno federal de garantizar condiciones dignas y atención médica adecuada para todas las personas bajo su custodia.


