Las facturas de electricidad en Carolina del Norte siguen aumentando, lo que está obligando a cada vez más familias a hacer sacrificios o enfrentarse a avisos de corte de servicio. Sin embargo, estos costos altos no son inevitables. Están aumentando en gran parte porque nuestro proveedor principal, Duke Energy, sigue generando ganancias millonarias.
No tiene por qué ser así. En otros estados, los costos no han aumentado al mismo ritmo. Esto demuestra que Duke Energy no justifica un nuevo incremento del 15% en las tarifas, como ha solicitado recientemente. Los precios de la electricidad están alcanzando niveles récord. Con la demanda en aumento, el costo del combustible al alza y la codicia corporativa en aumento, las familias en Carolina del Norte están pagando más que nunca por mantener sus hogares con electricidad.
Cada vez más hogares reciben avisos de corte de servicios . De hecho, las tarifas eléctricas han crecido más del doble de rápido que el costo de vida en el último año, y Duke Energy ha enviado aproximadamente un 10% más avisos de corte en comparación con el año anterior. En términos simples: mantener las luces encendidas es cada vez más difícil.
Ante esta realidad, muchas familias se ven obligadas a tomar decisiones impensables: ducharse con agua fría durante tormentas de nieve o apagar el aire acondicionado en medio del calor extremo del verano, todo para poder pagar la factura eléctrica. La situación ha empeorado tanto por las acciones de Duke Energy como por decisiones de la legislatura estatal. Desde el 2020, la empresa ha aumentado las tarifas en un 22%. Además, el año pasado, la Asamblea General aprobó la ley SB 266, que abre la puerta a nuevos incrementos, poniendo aún más presión sobre las familias en medio de una crisis de asequibilidad.
El aumento más reciente llega en un momento de ganancias récord. En 2025, Duke Energy reportó casi 5 mil millones de dólares en ganancias. A pesar de estos ingresos históricos, ahora busca incrementar las tarifas otro 15%.
Esto no responde a una necesidad urgente de mantenerse a flote, sino que representa otro ejemplo de prácticas corporativas que priorizan las ganancias por encima del bienestar de las familias trabajadoras.
Duke Energy continúa apostando por fuentes de energía contaminantes y trasladando los costos a las familias. En lugar de invertir en energías renovables como la solar y la eólica —que podrían reducir las facturas—, la empresa mantiene un modelo que prioriza sus ganancias a corto plazo mientras perjudican el medio ambiente a largo plazo.
Esta estrategia no solo encarece la electricidad, sino que también pone en riesgo la economía del estado. Se estima que Carolina del Norte podría perder aproximadamente 50,700 empleos en el sector energético y hasta 47 mil millones de dólares en inversiones como consecuencia de la ley SB 266.
Duke Energy también ha invertido fuertemente en la política del estado. Líderes legislativos clave se encuentran entre los principales beneficiarios de su comité de acción política (PAC), lo que levanta serias dudas sobre a quién están sirviendo realmente las decisiones públicas.Los líderes electos deberían priorizar el bienestar de la ciudadanía, no los intereses corporativos. A pesar de este panorama, las familias aún tienen la oportunidad de alzar la voz. Las audiencias públicas sobre el aumento de tarifas de Duke Energy comenzaron el 30 de marzo en la Comisión de Servicios Públicos en Raleigh. La participación pública sigue siendo clave. Expresar preocupaciones y compartir experiencias puede marcar la diferencia para miles de familias en todo el estado.



