Un nuevo informe del Instituto Kenan para la Empresa Privada de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill advierte que la disminución de trabajadores inmigrantes podría generar importantes retos económicos para las principales áreas metropolitanas del estado, especialmente en sectores esenciales como la construcción, la hospitalidad, la manufactura y el cuidado de niños y adultos mayores.
Según el informe, la caída en la migración internacional neta ha reducido significativamente la disponibilidad de trabajadores en ciudades como Raleigh, Durham, Charlotte y Greensboro. Datos del Censo muestran que en 2025 llegaron decenas de miles menos de personas nacidas en el extranjero a estas regiones en comparación con el año anterior. Solo en la región del Triángulo, hubo casi 10,000 inmigrantes menos que en 2024.
Esta tendencia responde a varios factores, incluyendo el endurecimiento de las políticas federales de inmigración bajo la administración del presidente Donald Trump y la implementación de nuevas leyes estatales en Carolina del Norte, como las leyes HB 10 y SB 153. Estas medidas han contribuido a que menos trabajadores extranjeros decidan venir a Estados Unidos y a que más inmigrantes opten por abandonar el estado, incluso mediante la autodeportación.
“Todos estos factores están contribuyendo a una reducción en la llegada de inmigrantes y a un aumento en las salidas, lo que hace probable que la escasez de mano de obra continúe”, explicó Sarah Dickerson, profesora de investigación del Instituto Kenan y autora del informe.
Los datos más recientes de la Oficina del Censo de Estados Unidos muestran que la migración internacional al país cayó de manera histórica, pasando de 2.7 millones de personas a 1.3 millones entre julio de 2024 y junio de 2025.
El informe también destaca la importancia de los trabajadores inmigrantes para la economía. En 2022, la participación laboral de las personas nacidas en el extranjero fue del 68.6%, en comparación con el 59.8% de las personas nacidas en Estados Unidos, según el Departamento de Comercio de Carolina del Norte.
Los efectos de esta reducción de trabajadores podrían sentirse tanto en las empresas como en los consumidores a través de un mercado laboral más limitado y el aumento de los costos. En el área metropolitana de Raleigh-Durham, por ejemplo, la industria de la construcción representa el 5.7% del empleo y el 4.7% del producto económico regional, una proporción superior al promedio nacional.
Para enfrentar la falta de mano de obra a corto plazo, el informe propone estrategias como una mayor automatización, el uso de inteligencia artificial en sectores como la logística y programas acelerados de capacitación para trabajadores nacidos en Estados Unidos. Sin embargo, Dickerson señaló que existe un reto adicional: muchos trabajadores locales no siempre están dispuestos a ocupar estos puestos
Esta situación podría tener consecuencias especialmente visibles en la industria de la vivienda, donde las empresas constructoras enfrentan dificultades para encontrar suficientes trabajadores, lo que podría provocar retrasos en proyectos y más presión sobre el mercado de vivienda.
Representantes de la industria de la construcción ya habían advertido sobre estos riesgos. Brian Turmail, de Associated General Contractors of America, señaló anteriormente que la falta de trabajadores podría provocar que más empresas no cuenten con suficiente personal para participar en proyectos de construcción, lo que podría ralentizar aún más el crecimiento y desarrollo de las comunidades.



