Familias de Carolina del Norte exigen proteger Medicaid y servicios para niños con discapacidades ante posibles recortes federales

Familias de Carolina del Norte con hijos con discapacidades y médicamente frágiles están pidiendo a los legisladores estatales que mantengan el financiamiento de Medicaid para servicios de atención en el hogar y la comunidad, mientras crece la preocupación por posibles recortes federales al programa.

Hace dos semanas, familias, enfermeras y defensores del cuidado en el hogar recorrieron los pasillos de la Asamblea General para hablar con legisladores sobre la importancia de estos servicios para miles de personas en el estado. También exigieron mejores salarios para asistentes de salud en el hogar y personal de enfermería que cuidan a personas con discapacidades y condiciones médicas complejas.

Entre quienes participaron estuvo Finley Thomas, una niña de 11 años que usa silla de ruedas, necesita un ventilador por las noches y recibe alimentación por sonda debido a una condición neurológica con la que nació. Aun así, su familia la describe como una niña alegre, sociable y activa que disfruta del maquillaje, las porristas y pasar tiempo con amigos.

Su madre, Jennifer Thomas, explicó que la atención médica en casa permite que Finley pueda vivir con su familia y participar en su comunidad. Estos servicios son cubiertos a través del programa Medicaid Community Alternatives Program for Children (CAP/C), que ofrece cuidado médico en el hogar para menores con necesidades complejas.

Aunque estos servicios representan un costo alto para el estado, defensores señalan que son mucho más económicos que institucionalizar a pacientes en centros especializados. Además, argumentan que permiten a niños y adultos discapacitados mantener una mejor calidad de vida.

Las preocupaciones aumentaron luego de la aprobación del paquete presupuestario federal conocido como “One Big Beautiful Bill Act”, que contempla casi un billón de dólares en recortes a Medicaid durante la próxima década. Familias y organizaciones temen que esos recortes terminen afectando programas esenciales para personas con discapacidades y médicamente frágiles.

Actualmente, alrededor de 58,000 personas en Carolina del Norte dependen de Medicaid para recibir servicios de enfermería o asistencia en el hogar que les permiten permanecer con sus familias en lugar de vivir en instituciones.

Otro problema importante es la falta de trabajadores. Defensores aseguran que los salarios pagados a asistentes de cuidado personal y enfermeras no han seguido el ritmo del costo de vida ni de otros empleos disponibles. Mientras asistentes de salud en el hogar ganan alrededor de $15 por hora, trabajos en almacenes o comercios pueden ofrecer salarios mucho más altos.

“Puedes trabajar en tiendas ganando más dinero y con menos estrés”, dijo Lee Dobson, líder del grupo BAYADA Hearts for Home Care.

Según defensores, aproximadamente el 20% de los puestos de cuidado en el hogar permanecen vacantes y la rotación de personal continúa siendo muy alta. También advierten que Carolina del Norte podría enfrentar una escasez de más de 22,000 asistentes de cuidado y miles de enfermeras en los próximos años.

Grupos defensores están impulsando propuestas legislativas para aumentar el financiamiento de Medicaid y destinar más recursos a mejorar salarios y mantener los servicios actuales. Sin embargo, varias de esas iniciativas todavía no avanzan en la legislatura estatal.

Además de programas para niños, Medicaid financia distintos servicios comunitarios para adultos con discapacidades y personas con necesidades médicas complejas, incluyendo apoyo para tareas diarias, cuidado en el hogar y servicios especializados. Algunos programas tienen listas de espera de hasta 20 años debido a la alta demanda y la falta de recursos.

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