Tras una fuerte reacción por parte de inmigrantes, abogados y grupos empresariales, la administración Trump está intentando calmar las preocupaciones sobre una reciente política migratoria que inicialmente generó temor de que cientos de miles de solicitantes de residencia permanente tendrían que abandonar Estados Unidos para completar su proceso migratorio.
La semana pasada, el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS) publicó una guía que parecía restringir significativamente el proceso conocido como “ajuste de estatus”, el cual permite a ciertos inmigrantes solicitar una residencia permanente dentro del país mientras esperan la resolución de su caso. En ese momento, funcionarios indicaron que las personas que se encontraban temporalmente en Estados Unidos y buscaban obtener una tarjeta de residencia tendrían que regresar a sus países de origen para completar el proceso, salvo en circunstancias extraordinarias.
El anuncio provocó preocupación entre comunidades inmigrantes y expertos legales, quienes advirtieron que la medida podría obligar a muchas personas a salir del país y enfrentar obstáculos para regresar, especialmente debido a las restricciones de viaje y entrada que afectan a decenas de países.
Sin embargo, durante el fin de semana, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) emitió un comunicado en el que afirmó que la nueva guía simplemente reafirma políticas y leyes ya existentes. Según la agencia, la medida no impedirá que las personas que cumplen con los requisitos obtengan una residencia permanente, sino que podría requerir que algunos solicitantes completen el proceso a través de consulados estadounidenses en el extranjero.
El DHS aseguró que la política tendrá poco impacto en profesionales altamente calificados y otros solicitantes que han seguido las normas migratorias vigentes, argumentando que estas personas continúan beneficiando la economía y el interés nacional de Estados Unidos.
Aun así, expertos en inmigración sostienen que la nueva orientación podría aumentar la incertidumbre y complicar el proceso para miles de familias. Lynden Melmed, exasesor jurídico principal de USCIS durante la administración de George W. Bush, señaló que aunque el gobierno parece haber suavizado su mensaje inicial, la política probablemente seguirá imponiendo más trámites y requisitos administrativos a los solicitantes y sus abogados.
Según Melmed, quienes busquen ajustar su estatus dentro de Estados Unidos podrían verse obligados a presentar documentación adicional para demostrar por qué deberían ser autorizados a permanecer en el país durante el proceso. También advirtió que los mensajes contradictorios emitidos por la administración podrían generar confusión tanto para los solicitantes como para los propios funcionarios encargados de aplicar la política.
Aunque la administración insiste en que los cambios son limitados, organizaciones de defensa de los inmigrantes continúan monitoreando la situación y evaluando posibles desafíos legales ante una medida que, según críticos, podría ralentizar aún más los procesos de inmigración legal en Estados Unidos.



