Trabajadores agrícolas migrantes y defensores se preparan para un verano largo y caluroso

A medida que aumentan las temperaturas en Carolina del Norte, defensores de los trabajadores agrícolas advierten sobre los crecientes riesgos del estrés por calor para los trabajadores migrantes, especialmente aquellos con visas H-2A que pasan largas horas trabajando en el campo. Según organizaciones como El Futuro Es Nuestro, desde 2022 al menos un trabajador agrícola ha muerto o sufrido lesiones cerebrales graves cada temporada debido al calor extremo.

Además de las altas temperaturas, los trabajadores enfrentan barreras como acceso limitado a vivienda adecuada, atención médica y alimentos saludables. En respuesta, El Futuro Es Nuestro distribuye paquetes de hidratación y kits de salud para prevenir enfermedades y emergencias relacionadas con el calor. Este año, la organización espera repartir alrededor de 18,000 paquetes de hidratación y al menos 150 kits de seguridad en todo el estado.

Los defensores también señalan que Carolina del Norte carece de una norma específica para proteger a los trabajadores al aire libre del calor extremo y continúan exigiendo más protecciones para los trabajadores. Mientras tanto, iniciativas comunitarias como una finca administrada por El Futuro Es Nuestro en Spring Hope buscan apoyar a los trabajadores mediante la producción de alimentos, la educación y, en el futuro, alojamiento temporal para trabajadores lesionados.

Según un estudio de 2022, los trabajadores agrícolas tienen aproximadamente 35 veces más probabilidades de morir por enfermedades relacionadas con el calor que trabajadores de otros sectores, lo que refuerza la urgencia de implementar medidas de protección más sólidas.

También preocupa el impacto del cambio climático, ya que los expertos advierten que los  veranos serán cada vez más largos e intensos en Carolina del Norte. Los trabajadores agrícolas suelen realizar labores físicamente exigentes bajo el sol durante varias horas al día, lo que aumenta el riesgo de deshidratación, agotamiento por calor y golpes de calor potencialmente mortales. 

Defensores de los trabajadores afirman que, sin regulaciones más estrictas y mecanismos de supervisión efectivos, miles de trabajadores continuarán enfrentando condiciones peligrosas mientras realizan un trabajo esencial para la producción de alimentos en Carolina del Norte.

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